
En estos momentos de ostentosa “corrección” lingüística castellana, permítannos utilizar la expresión popular-A algunas y algunos se les ve el plumero-.
Parece que para tales paladines de la castellanidad lingüística, no está tan lejos aquella imagen del andaluz que bajaba del tren maleta en mano a alguna estación de la mitad norte del estado español.
Avergonzado de su andaluz, tenía que disimular su origen lingüístico y demostrar su nivel cultural a base de negar el habla con el que lo educaron en su tierra matriz.
Sinceramente, declaraciones como las de Montserrat Nebrera, demuestra que no es ninguna fantasma histórico, cuando argumentamos que algunos españoles nos siguen apreciando a los andaluces como mano de obra barata y por culturizar que al cruzar al norte de Despeñaperros entran en un territorio más civilizado.
Para mayor estupor, esta señora, es licenciada en Filología Clásica. No le queda otro calificativo que el de ignorante militante Una persona que teniendo acceso a los cimientos de muchas lenguas europeas actuales, siga pensando que el habla andaluza es una deformación del castellano, ignorando que nuestra habla es consecuencia entre otras causas de la mayor influencia latina en la Bética, por ser provincia senatorial, mientras que el resto de la península se regía por leyes de provincia imperial.
Más incultura si cabe, al saber, que nuestra habla andaluza, considerada como lengua o como dialecto, no está formada por deformaciones fonéticas de palabras castellanas, sino más bien que el castellano adoptó una inmensa cantidad de términos a partir del árabe hispánico que se hablaba en Andalucía, heredando innumerables fonemas de la lengua que se hablaba en unas de las culturas más desarrolladas de la Europa de su época.
Sigan, sigan proclamando esa falacia de una “España de todos y de todas” donde todos los ciudadanos tienen los mismos derechos, que ya mismo no le creerán ni sus propios militantes.
Sinceramente, ha conseguido pase VIP al club inaugurado por Vidal Cuadras. El club de los que se han ganado por mérito propio el desprecio de más de 8 millones de personas y de todo un Pueblo como el andaluz.
Parece que para tales paladines de la castellanidad lingüística, no está tan lejos aquella imagen del andaluz que bajaba del tren maleta en mano a alguna estación de la mitad norte del estado español.
Avergonzado de su andaluz, tenía que disimular su origen lingüístico y demostrar su nivel cultural a base de negar el habla con el que lo educaron en su tierra matriz.
Sinceramente, declaraciones como las de Montserrat Nebrera, demuestra que no es ninguna fantasma histórico, cuando argumentamos que algunos españoles nos siguen apreciando a los andaluces como mano de obra barata y por culturizar que al cruzar al norte de Despeñaperros entran en un territorio más civilizado.
Para mayor estupor, esta señora, es licenciada en Filología Clásica. No le queda otro calificativo que el de ignorante militante Una persona que teniendo acceso a los cimientos de muchas lenguas europeas actuales, siga pensando que el habla andaluza es una deformación del castellano, ignorando que nuestra habla es consecuencia entre otras causas de la mayor influencia latina en la Bética, por ser provincia senatorial, mientras que el resto de la península se regía por leyes de provincia imperial.
Más incultura si cabe, al saber, que nuestra habla andaluza, considerada como lengua o como dialecto, no está formada por deformaciones fonéticas de palabras castellanas, sino más bien que el castellano adoptó una inmensa cantidad de términos a partir del árabe hispánico que se hablaba en Andalucía, heredando innumerables fonemas de la lengua que se hablaba en unas de las culturas más desarrolladas de la Europa de su época.
Sigan, sigan proclamando esa falacia de una “España de todos y de todas” donde todos los ciudadanos tienen los mismos derechos, que ya mismo no le creerán ni sus propios militantes.
Sinceramente, ha conseguido pase VIP al club inaugurado por Vidal Cuadras. El club de los que se han ganado por mérito propio el desprecio de más de 8 millones de personas y de todo un Pueblo como el andaluz.


